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Si es duro meter la mano en el bolsillo para pagar el alquiler, el seguro del auto o el resumen de la tarjeta de crédito, mucho más lo será si se piensa en los tributos invisibles que encierran estas operaciones. El principal de estos cargos, inadvertidos para la mayoría, es el impuesto al sello, que cobran las provincias y que gravan cualquier acto oneroso instrumentado en un contrato.
Un habitante de La Pampa que paga un saldo de $ 1500 de su tarjeta de crédito deja $ 36 mensuales por el impuesto al sello que devenga la emisión de resumen (2,40% del total), entre 12 y 24 veces mayor que el que se cobra en Entre Ríos y Santa Fe, respectivamente. Un neuquino que contrata el seguro para su auto por $ 200 mensuales deja en las arcas provinciales $ 48 (2% del monto anual), mientras que un catamarqueño, $ 4,8 (0,20%). Riojanos, santacruceños y fueguinos, cero.
Estos y otros ejemplos surgen de un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) sobre la incidencia de un tributo que no deja de aumentar y que en 2008 (último dato del trabajo) superó los $ 3500 millones, lo que representó el 0,34% del PBI (en 2002, 0,23%).
Sofía Devalle, autora del estudio, junto con Nadin Argañaraz y Carlos Eraso, subraya la importancia que tiene este gravamen invisible. "En 19 de las 24 jurisdicciones analizadas, es el segundo impuesto en importancia, muy detrás de Ingresos Brutos, ya que representan el 8% y el 70% de la recaudación provincial, respectivamente", puntualiza.
A la hora de alquilar una vivienda, quien resida en Neuquén y Salta se lamentará al advertir que está entre los que más paga por sellos, ya que por un pago de $ 1000 mensuales tributará $ 336 y $ 288 (1,40% y 1,20, en cada caso, del monto total de $ 24.000). Sonreirán, en cambio, porteños y riojanos, que están exentos. En Buenos Aires, Mendoza y San Juan dejan $ 120 (0,50%), y en las 17 provincias restantes, $ 240 (1%).
Si se evalúa la posibilidad de pedir un crédito mediante contrato de mutuo, por un monto de $ 20.000, sin garantía real ni destino específico, lo mejor será no vivir en Mendoza o Neuquén, donde la "mano invisible" quitará de la billetera $ 300 y 280, respectivamente. Como en todos los casos, La Rioja está exenta. la Capital Federal exige $ 160; San Juan, $ 100, y el resto $ 200.
Otras áreas afectadas son los juegos de azar (la mayor en todas las provincias, con 3,4%), privatizaciones y concesiones (1,3%), contratos de suministro (0,8%), compra de inmuebles (1,3%), actos relacionados con la propiedad de empresa (1%) y operaciones relacionadas con bienes, como mercaderías o cereales (0,8%). "Incide sobre los procesos productivos y encarece el costo del dinero, al gravar muchas de las operaciones monetarias más usuales", opina Devalle.
Las malas noticias para el cándido contribuyente no terminan ahí. Si alguien sueña con que la situación cambie, debe despertar pronto, ya que se trata de uno de los tributos más sencillos desde el punto de vista de la recaudación y de la administración tributaria. Esta característica no es menor: reduce los incentivos para su eliminación por parte de los gobiernos provinciales.
IMPACTO Alquiler En Neuquén, por un contrato de $ 1000 por mes se pagará al firmar $ 336 (1,4% de los $ 24.000 totales). En Salta, $ 288, y en Capital Federal, nada.
Compra de inmueble En Buenos Aires, por la compra de un inmueble (que no sea vivienda única), de $ 350.000, se paga $ 10.500 (3%). En Tierra del Fuego, $ 3500.
Crédito En Mendoza se tributan $ 300 por un préstamo de 20.000; en Buenos Aires, $ 200, y en San Juan, $ 100. Fuente: La Nacion