Imprimir
Como bien se conoce, en el mercado existen muchas variedades de lámparas de bajo consumo compactas o FLC. La técnica de miniaturización lleva a estas lámparas a niveles de tecnología siempre más sofisticados. Las más reconocidas actualmente nacieron para reemplazar a las incandescentes en el uso domiciliario y se denominan lámparas fluorescentes integradas. Llevan incorporado un balasto electrónico que proporciona la tensión necesaria para el correcto funcionamiento y poseen una vida útil o vida nominal de 5.000 hasta 8.000 horas aproximadamente, dependiendo del tipo de lámpara y fabricante.

A nivel estético, sin considerar las más comunes y antiestéticas espiraladas o alargadas, el mercado ofrece variedades sorprendentes de diseño para el cliente exigente. Por ejemplo, con forma de globo para quedar a la vista en los colgantes, similar a la bombilla incandescente; reducida como la gota o parecida a la conocida velita usada en las arañas más tradicionales… Existen además bajo consumo que intentan reemplazar a las más tradicionales Par 38 -las que generalmente se utilizan para la iluminación de acento en el exterior- o del mismo diámetro y alto de una dicroica que pueden insertarse directamente en los artefactos existentes con casquillos GU10 o E27 con un consumo mínimo de 11 W. Sin dejar de mencionar las últimas extraplanas y ultracompactas de 9 W con casquillo GX53, con un rendimiento de 45 W para artefactos que hasta hoy, por el exiguo espacio, admitían únicamente las halógenas bipin. Si para reemplazar las incandescentes, podemos beneficiarnos de lámparas fluorescentes integradas con una eficiencia luminosa hasta cinco veces superior y con un ahorro energético de hasta el 80%, para reemplazar a los tubos tradicionales -con evidentes ventajas estéticas- podemos recurrir a las lámparas fluorescentes compactas no integradas. La designación se debe a que el equipo auxiliar es externo y no está unido directamente al tubo. Las de dos pines admiten un balasto tradicional electromagnético, mientras que la variante de cuatro pines consiente el uso del balasto electrónico. Acerca del balasto. El balasto es lo que favorece la optimización de la lámpara compacta. El beneficio se aprecia esencialmente en el rendimiento, acercando a las no integradas a la eficiencia de los tubos tradicionales. Esto implica una ventaja estética importante, ya que se puede optar por artefactos de menores tamaños y poca profundidad de empotramiento y más atractivos que las clásicas cajas rectangulares. Esta es la razón por la cual se trata de las lámparas ideales para oficinas, locales comerciales y donde se requiera un rendimiento más eficiente. En el mercado están presentes las de tipo S (simple); las de tipo D (doble), las L (largas); las T (triple) y las F, con la misma intensidad de la L pero con la mitad del tamaño.

Sería imposible describir aquí todas las variantes de las fluorescentes compactas no integradas. Las más comunes en potencia son las de 18 w, 26 w y 36 w. Pero es fundamental dar a conocer las ventajas del balasto electrónico. El balasto electrónico es el reemplazo ideal del electromagnético. Se trata de una tecnología totalmente diferente. Artefactos Hace un par de años conseguir artefactos de iluminación que pudieran alojar sin problemas a las lámparas de bajo consumo era para muchos una verdadera odisea. Hoy en día, todos los fabricantes se han sensibilizado y actualizado, y ya proponen artefactos compatibles con las FLC. Hasta se presentan modelos con todo tipo de variantes de lámpara y balastos, tanto para la oficina como para la vivienda. Inclusive se están produciendo y ya se venden artefactos únicamente para bajo consumo de nueva tecnología y formato. Fuente: La voz del interior.