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El río cordobés Suquía fue testigo de la fundación de Córdoba Capital, pues fue a sus márgenes donde el español Jerónimo Luis de Cabrera, el 6 de julio de 1573 le diera el nombre de Córdoba La Llana de la Nueva Andalucía. Poco más de 20 años después, en 1599, se instaló allí la orden religiosa de los Jesuitas, transformándo estas tierras en su punto central de tareas de evangelización. El trabajo pedagógico y misional de esta congregación resultaron ser de suma importancia para la vida y desarrollo cultural del Río de la Plata y de Tucumán. Así fue que dejaron una huella imborrable, en la ciudad de Córdoba Capital, llamada la Manzana de las Luces y declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, guardando entre ladrillo y ladrillo la historia de la provincia y del país. Aquí se encuentran, entre los grandes íconos, la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Universidad Nacional de Córdoba y el Colegio Nacional de Montserrat. Por la orden de expulsión dictada por el Rey Carlos III de España, los jesuitas debieron marcharse, dejando innumerables muestras de valor en estas tierras, herencia que a simple vista se puede contemplar, con sus imponentes construcciones y la riqueza de sus enseñanzas. Fuente: Argentina Turismo.