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El cuidado del agua ha pasado a ser una de las grandes responsabilidades de nuestra era, tanto como el de la energía. Controlar el derroche. Un alto porcentaje del consumo doméstico de agua –se estima que el 35 por ciento– se descarga a través de los inodoros, pudiendo reducirse hasta un 50 por ciento, ya que los depósitos tradicionales descargan más agua que el volumen necesario. Se calcula que una persona derrocha, en promedio, 15.000 litros de agua por año, a través del inodoro. Los nuevos modelos ecológicos permiten reducir el volumen de descarga sanitaria, utilizando sistemas eficientes, con mecanismos de descarga selectiva. Estos sistemas se incorporan en depósitos nuevos, así como pueden aplicarse -a través de mecanismos de reposición- en los depósitos ya instalados. Con las teclas selectoras puede optarse por 3 ó 9 litros, reduciendo a la mitad el consumo por descarga.

El mercado ofrece una línea completa de depósitos sanitarios plásticos, que incluye varios modelos: para empotrar, mochila, a cadena y para mingitorio. Estos depósitos, prácticos y muy resistentes, son ideales para locales comerciales, instituciones públicas, colegios, clubes y cualquier tipo de edificio donde haya alto tránsito. Inteligencia en la descarga. Se cuenta con un sistema que, a través de una luz infrarroja de su “tapa sensor”, detecta la presencia humana, sentada o de pie frente al inodoro. Según el tiempo de permanencia de una persona frente al inodoro, efectuará una descarga total o parcial del contenido del depósito. Cuenta con un pulsador manual adicional para efectuar una descarga total en caso necesario. Su instalación es muy sencilla. Opción en las canillas. La grifería tradicional provee siempre el mismo caudal, desperdiciando una importante cantidad de agua. Con la incorporación de estos nuevos mecanismos, conocidos como Fluxer, se puede regular el caudal de agua según se requiera. Dependiendo del modelo, se puede optar por el modo de provisión de agua: chorro aireado o lluvia. Fuente: La Voz del Interior.