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Por Florencia Donovan en LA NACION
Los inmuebles son, desde hace tiempo, una de las reservas de valor más elegidas por los argentinos. La prueba está en que, si bien en 2009 la compraventa de departamentos sufrió una leve desaceleración, en ningún momento aflojaron los precios.
Y, según coinciden los expertos, difícil será que la tendencia se revierta. José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, explica que se debe a que la mayoría de quienes compran sin crédito en la Capital Federal lo hacen como resguardo de valor, para obtener una renta con el alquiler, por lo que no tienen una "necesidad imperiosa" de salir de la inversión.
Quienes piensen invertir en inmuebles deben saber que no es fácil encontrar grandes oportunidades, como pudo haber sucedido después de la devaluación y hasta el año 2006-2007. Hoy, el inversor debe estar informado y tener un conocimiento más profundo del mercado si quiere hacer un buen negocio.


Así, según dice Rozados, ya no hay que buscar tanto por zona o barrio, sino por nichos de oportunidades. "Hay que ver los valores de reposición (cuánto saldría construir en esa zona sumado el costo de la tierra). Todo lo que pueda obtenerse por debajo o igual a ese valor conviene", indica el experto, que advierte que "ni con la tierra regalada se podría construir hoy por menos de US$ 1300 el m2".
Claro que existen ciertos barrios que, si bien son los más caros, también son los que mejor funcionaron en todas las crisis, resguardando el valor de la inversión y, además, facilitando la salida de la inversión. Estos son los casos de Recoleta, Belgrano y Palermo.
"En las zonas premium, las apreciaciones de los inmuebles pueden superar a la inflación. También cuando uno quiere salir de la inversión es más fácil. Vender un departamento en Recoleta puede llevar 30 días, contra 60 o 90 de Villa Urquiza", explica Jorge Toselli, presidente de JT Inmobiliaria. Toselli señala además que mientras que el alquiler anual promedio en Capital puede ser en torno al 5% del valor del inmueble, en los mejores barrios llega al 7 por ciento.
También hay barrios que se benefician del "efecto derrame" de las zonas más premium. Entre los de mayor potencial, los expertos incluyen a Almagro, Parque Patricios, Núñez, Villa Urquiza, Villa Crespo y Chacarita. Siempre, aclara Toselli, los departamentos de menos dimensiones -uno, dos o tres ambientes- son más fáciles de vender y de alquilar.
Una opción para quienes no tienen todo el cash para invertir, pero sí tienen buenos ingresos mensuales, son las inversiones de pozo, la mayor de ellas, a través de fideicomisos. Ricardo Theller, investigador del Instituto de Economía de la UADE, dice que cuando se compra en el pozo se debe mirar la reputación del desarrollador y, además, aconseja ir a ver otros edificios que ya haya realizado, para ver la calidad de la obra.
Los fideicomisos suelen exigir que el inversor pague de entrada entre 20 y 30% del valor del inmueble, y luego financia en cuotas a un plazo promedio de tres años. Las cuotas pueden ser en pesos o en dólares; las primeras suelen ajustarse por el índice de precios de la construcción.