Es fundamental hablar del uso racional y eficiente de los recursos (tanto energéticos como materiales) y de la minimización del impacto ambiental de la implantación, producción y uso de los edificios. Estudios realizados por el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) plantean una nueva estrategia de ahorro energético a través del uso de tecnologías más eficientes, las cuales han sido desarrolladas por diferentes empresas proveedoras de materiales para la construcción y ya se encuentran disponibles en el mercado Argentino. La finalidad es determinar las pautas de acondicionamiento térmico obligatorias en la construcción, para contribuir a una mejor calidad de vida de la población y a la disminución del impacto ambiental a través del uso racional de la energía, siendo las principales preocupaciones de la llamada arquitectura bioclimática el respeto por el medio ambiente y el cuidado de los recursos no renovables. Siguiendo la misma línea, el INTI publicó una investigación en la que se plantea que la eficiencia y el ahorro podrían constituir una nueva fuente de energía, siempre y cuando se logre modificar el comportamiento humano, incentivar el uso responsable de los recursos y aumentar la aplicación de tecnologías más eficientes. La ley obliga a construir edificios que garanticen condiciones de habitabilidad higrotérmica, de higiene, de salubridad y que permitan una reducción de costos en los consumos de energía de calefacción y refrigeración. Para cumplir con las nuevas pautas y construir viviendas sustentables es preciso elegir materiales que garanticen un verdadero ahorro de energía. En el caso de las aberturas, el grado de aislamiento térmico de una ventana viene dado por la combinación de los siguientes factores: el tipo de material con que está fabricada la ventana, el paso de aire entre hoja y marco, el acristalamiento, la unión del vidrio a su bastidor y el montaje de la obra. Fuente: Clarin.